Patria alegremente rosa

ROSA PATRIA

Guión y Dirección: Santiago Loza

Fotografía: Paulo Grandio

Producción: Liliana Paolinelli, Cristina Fasulino

“No queremos que nos persigan, ni que nos prendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen”

Néstor Perlongher. El sexo de las locas.

En esta arengadora enumeración se puede encontrar el espíritu de la lucha de Néstor Perlongher. Su exuberante militancia homosexual buscaba liberar a la sexualidad y no liberar a los homosexuales, alejarse de las falaces categorías cerradas y acotadas –a las que suelen inclinarse los engominados noteros televisivos- liberando el deseo y sus múltiples e inesperadas formas. A diferencia de la gran mayoría de las militancias revolucionarias de izquierda, la de Perlongher no excluía el deseo, el juego y la alegría. Sin por eso dejar de denunciar injusticias y atrocidades con terrible crudeza sobrecargada de frondosos adjetivos.

Rosa Patria hace suyo este espíritu con humilde inteligencia y sensibilidad sin resignar un cuidado estilo propio. Siendo un documental sobre una lucha, un exilio, una derrota y un destino trágico (Perlongher murió de SIDA a los 43 años) no condesciende jamás a la angustia llorona, al enojo vengativo o a la melancolía melancólica. Nos deja más bien una vital sensación de esperanza revolucionaria, de alegría y de ganas de hacer y de creer; es una maravillosa propaganda de la felicidad.

Santiago Loza pacta con el barroquismo del personaje y lo incorpora a la trabajada puesta en escena. Para cada entrevista usa una angulación diferente, a veces concientemente extraña, siempre con claroscuros y cámaras prolijas. Es una puesta por momentos teatral, de sótano cultural clandestino. Pero más que nada es una puesta juguetona. Lúdica no, juguetona. Manteniendo un mismo clima calmo y reflexivo, favorecido por una selección de entrevistados siempre interesantes y generosos, va variando los recursos del montaje, de sonido, de encabalgamiento de las voces e imágenes, de puestas de cámara… Como si buscara algo o alguien, con más curiosidad y coraje que frustrada insatisfacción. Todo esto sin ponerse nunca delante del público, sin narcisismo cinematográfico, trayéndonos al fabuloso personaje, presentándolo y compartiendo una mirada de admiración y cariño con nosotros.

Ignacio Izaguirre

Esta nota fue publicada originalmente en Hatari Cine!

http://www.hataricine.com.ar/2009/04/cobertura-del-bafici-2009-patria-alegremente-rosa/